El lucro educacional sin límites en Chile

“Historicamente Chile ha sostenido diversas batallas a lo largo de su historia ,pero sin duda alguna ninguna de estas ha sido mas cruenta ,ni intensa que la batalla por la educacion . este catastrofico cisma basado en segregacion socio-economica divide una sociedad desde su genesis , amenazando valores implicitos en nuestra constitucion como la igualdad y el pluralismo.”


Una Sociedad dividida.

La génesis de los planes educacionales fundados en Chile han estado siempre caracterizados por dos rasgos fundamentales: primero, una pobre participación ciudadana en la formación de un modelo educativo, imponiendo una estructura importada desde europea central principalmente (Alemania y Francia). Y en segundo lugar, a raíz del primer punto, se impone una unilateralidad ideológica que ha sido dominada por los grupos de poder – económico, religioso, político y militar – que han sabido mantenerse unidos entre sí (revisar La Fronda Aristocrática en Chile, de Alberto Edwards) y se han apropiado de la educación desde los principios de la nación Chilena.

Chile tiene miles de epítetos relacionados a su desigual modelo educativo, pero el que más llama la atención es el estadístico-económico; donde no es novedad que los trabajos mejor remunerados y de más alta responsabilidad estratégica, siempre están repartidos en unas decenas de colegios, que dejando algunas excepciones, son del ámbito religioso-privado.

La economía chilena ha sido un excelente discípulo de la económica liberal Inglesa de la segunda mitad del siglo XIX , lo que no solo se tradujo en la economía, sino que la instauración de un modelo educativo basado en ideólogos que pensaban en función de sociedades profundamente cambiantes en el siglo XIX , sociedades que atravesaron cambios radicales denominados: revolución; hizo que Chile, aun iniciando sus primeros pasos institucionales, solo gastara energías para imitar velozmente lo que sucedía con en el viejo continente.

Las teorías de muchos autores Franceses e Ingleses del siglo XIX apuntaban a una baja participación política de lo que hoy denominamos `ciudadanía`, puesto que el control jerárquico competente de lo que en materia política legislativa se refiere, solo podía y debía pertenecer a un reducido círculo social que establecía las directrices de cómo debía ser guiado un Estado. Mucha de esa influencia se cimento con fuerza en Chile, ya que basado en un sistema agrario de carácter “feudal” la ciudadanía paso a ser parte del plan de los ricos y no participantes de la conformación de un Estado.

El Liberalismo antes dicho, fue capaz de extender su influencia hasta el modelo educativo, en donde la exclusión completa de la gran mayoría ciudadana, a saber: obreros, peones, proletarios, gañanes, pequeños comerciantes, niños, etc.; condujo a una génesis que con la llegada del neoliberalismo en el avanzado Siglo XX terminó por sepultar la educación pública en Chile. En honor a la verdad, si hubieron gobiernos que trataron de hacer cambios en la educación (ejemplo los mandatos de Pedro Aguirre Cerda y el de Salvador Allende), pero que se desarrollaron en el ámbito básico, destacando: bajar las tasas de analfabetismo, educación de salubridad (higiene) y engendrar una mirada patriótica de la historia.

Lucro en la Educación y su legitimidad sin fiscalización.

Las razones históricas del lucro en la educación conectaran cabos sueltos con grupos de elite que a su vez abrazan favores políticos con nuestros parlamentarios. Mientras en una sociedad este legitimado lucrar sin control con la educación de millones de ciudadanos, será siempre una sociedad carente de confianza en sus instituciones, además estará condenada a vivir el subdesarrollo de manera perpetua.

Muchas son las incógnitas referentes al problema educacional Chileno, de una parte existe el abandono fiscalizador del estado Chileno y su completa alianza con los grupos de poder, por otro lado existe una crisis (no abordada en este ensayo) sobre el profesorado nacional, sometido a fuertes exigencias y horarios laborales que incluyen distribuir tiempos de libre disposición en tareas educativas. En las exigencias publico-estatales hacia el profesorado, no se condicen con las remuneraciones mensuales, de esta forma se ha creado un círculo complejo de difícil solución en donde la profesión se ve forzada a ser menoscabada por los mismos pedagogos.

Una mirada hacia la Política Educacional.

Nuestro modelo educativo actual no permite participación activa ni mucho menos consultorías de planificación político-educacional para sentar las bases tanto de modelos precedentes como de modelos pensados a un futuro en el largo plazo.  Este proceso ha traido efectos devastadores en la educación tanto primaria, secundaria como universitaria, estas últimas más en conflicto producto de la desigualdad educacional dependiendo de la posición económica.

El movimiento educacional chileno, que sentó sus primeras estrategias e ideas entorno a una educación integrada y de calidad, ha caída en el juego político del cual en su primer momento renegó; más aún, que se presentan como diputados algunos de los líderes de aquella generación del 2011 que diferían con los que hoy simpatizan. Más allá del rasgo de los líderes, el problema principal de la educación es la segregación económica que se establecen desde Estado Chileno, en donde la educación se toma como una discusión de “rentabilidad” o de “sustentabilidad”, olvidando el derecho de la educación de calidad (y es este el punto de discusión) que se pregonó en los principios de la nación y que se hace presente en cada campaña política.

El estudiante Chileno, en su gran mayoría, demuestra un descontento con su entorno educacional, problema que no es inherente al profesorado escolar (evidentemente el profesorado del sector publico). El profesorado acusa intenso abandono estatal en su total dimensión, lo que ha generado una crisis interna en las relaciones internas entre profesorado y Estado. Con la crisis de abstención en el voto y con la crisis de credibilidad en los partidos políticos chilenos  favorecen la polarización de la sociedad y su cultura de la participación ciudadana se ve restringida al enojo de una protesta o una huelga, no obteniendo hacer mella en los responsables.

Las preguntas que quedan en torno al tema tratado son: hasta dónde nos llevará esta desigualdad educacional legitimada en Chile? Hasta dónde llega la paciencia de la ciudadanía? El problema con la educación es económico netamente o demuestra que el dinero es factor pero no de mejora?

Eduardo Mella  F. e Ignacio Olguin B.

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